domingo, 6 de diciembre de 2009

Cao Dai Kitsch!

Antes de finalizar el año me propuse dejar de lado a los clásicos. Darles un esquinazo momentáneo. Por eso, en vez de Moby Dick, me he entretenido con McCullers, César Aira y Philip Roth, y no me quejo. Es más, me estoy planteando  una coexistencia pacífica entre ambos estados. Y es que "pensar que una cosa no quita la otra" es tan de adulto... A ver si lo consigo.
En este sentido, la revista Cabinet me alenta a ser optimisma. Hoy mismo he leído algo apasionante sobre-cosas-que-no-quitan-otras. Resulta que hacia 1920 nació en Vietnam el Cao Dai, una religión en la que es Victor Hugo quien corta el bacalao. Lo hace junto a Sun Ya Tse y Binh Khiem. Su gestación es una historia de flujos coloniales, contactos con el más allá y algunos malentendidos. Por eso, muchos no dudan en llamarla "la disneylandia espiritual".
Os adjunto una imagen de la pintura que corona su templo. De izquierda a derecha: el líder político Sun Ya Tse, el escritor Victor Hugo y el poeta vietnamita Binh Khiem.

















  

"Oui, c'est cette sorte de gaz qu'on appelle hydrogène.
Plus ou moins dense qui fait la partie la plus saine.
Dire que l'esprit de Dieu nage au-dessus des eaux.
C'est à ce sense là qu'il faut comprendre le mot..."

Esto es lo que les dijo el Victor Hugo de ultratumba, en una de las sesiones que organizó el oficial Ngo Minh Chieu de regresó a Saigon, en 1924. Es como una fórmula química en alejandrino, cuyo signficado se estudia incluso hoy. No nos consta que en vida, Victor Hugo supiera del tema... pero en fin. Igual es que en el más allá, somos todos poetas y científicos. Ojalá.

11 comentarios:

puaj dijo...

Te aviso que así empezó Yolanda P. R de la H...
Se te está yendo la olla

porlatangente dijo...

Ja ja, es cierto...Es Yolanda total.

Leandro dijo...

Esa pacífica coexistencia literaria viene bien, hace falta, es imprescindible, es adelantar trabajo (¿has leído a los clásicos, preguntó él; uf, claro, hace mucho ya, cuando todavía no lo eran , le contestó ella; ¿no eran qué?, insistió él; clásicos, dijo ella, y dio por zanjada la conversación), es mucho más entretenida y es leer lo que nos da la gana. Victor Hugo no alternó a los clásicos con los de ahora y mira como ha terminado, haciendo de dios en una religión exótica. Yo acabo de empezar con Philip Roth, al que tenía en tareas pendientes desde hace varios años. Y me estoy lamentando mucho de no haberme dejado de lado algún clásico para haber empezado antes con él

puajh! dijo...

Pues a mi los clásicos no me fallan nunca...
Y Philip Roth es como suena su apellido en catalán...
Pero son opiniones

Leandro dijo...

¿Y cómo suena su apellido en catalán?

anana dijo...

grande puajh. viva la sencillez!

porlatangente dijo...

Leandro me ha gustado el diálogo de él y ella.

a) "Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir"; b) "Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera"; c) "Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad"; d) "Un clásico es una obra que suscita... bla, bla, bla.

Pues eso. Lo dice Calvino, pas moi! (Desde que se puede cut and paste es tan fácil citar...aunque mi papá dice que la gente que cita mucho en el fondo no suele ser muy inteligente y a mí me apetece creer es que verdad, aunque pa cititis la mía! ¿Seré idiota?)



Puaaaaj! Anaaaa!

Leandro dijo...

Sí, bueno, pero... ¿cómo suena el apellido de Roth en catalán?

porlatangente dijo...

Roth suena a Rot, que es eructo en catalán. Sin comentarios.

Leandro dijo...

No hombre, con comentarios. Desde luego, hay que tener gracia hasta para opinar. Porque opinar, así, a secas, lo hace cualquiera ya

Leandro dijo...

Con eso quise decir que Puajh! tuvo gracia, claro. Es que he vuelto a ver el comentario y no sé, me ha parecido que podría interpretarse justo al contrario. Y la verdad, esta noche no estoy para recibir pescozones